Organizaciones sindicales internacionales se congratulan de los compromisos del G7 sobre cadenas de suministro, clima y fiscalidad

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El movimiento sindical internacional ha acogido con beneplácito los compromisos efectuados por los líderes de las mayores economías del mundo con ocasión de la Cumbre del G7 de 2015, al tiempo que advierte que se está desvaneciendo la confianza de la opinión pública en los Gobiernos y las empresas, y que se requiere una acción más firme para lograr un crecimiento económico sostenido en relación con diversos frentes.

Sharan Burrow, Secretaria General de la CSI indicó que “la Canciller Merkel, en tanto que anfitriona de la Cumbre, ha dado muestras de un claro liderazgo respecto a ciertos temas cruciales, especialmente la promesa de una acción del G7 en relación con las cadenas mundiales de suministro, que representan en la actualidad una fuente de explotación y empobrecimiento en lugar de constituir un medio para lograr empleos decentes, seguros y protegidos.

El refuerzo de los mecanismos internacionales existentes sobre el comportamiento empresarial debe aparejar el respeto del Estado de derecho. Junto con otros compromisos clave sobre acción climática y financiación, así como respecto a la fiscalidad y a una mayor participación de las mujeres, es algo que deberá ser abordado por el G20 G20 The Group of Twenty, or G20, is a forum for international cooperation on the most important aspects of the international economic and financial agenda. It brings together 19 countries and the European Union, which together represent around 90% of global GDP, 80% of global trade and two thirds of the world’s population. cuando celebre su Cumbre en noviembre”.

Una encuesta de opinión sobre la confianza en las empresas y las cadenas de suministro, realizada por la CSI en vísperas de la Cumbre, reveló que:

  • el 55% de las personas encuestadas en Francia, Alemania, Reino Unido y EE.UU. piensan que no puede confiarse en la mayoría de las empresas mundiales para velar por sus trabajadores y que se requieren leyes más estrictas;
  • el 80% de las personas encuestadas en Indonesia, Filipinas y Turquía piensa que la mayoría de los empleadores anteponen sus beneficios a la seguridad de sus trabajadores;
  • en Indonesia, Filipinas y Turquía más de tres cuartas partes (78%) de las personas encuestadas creen que las empresas deben pagar a todos sus trabajadores/as un salario mínimo decente, independientemente del lugar donde se encuentren.

Comentando el lanzamiento del fondo de prevención “Visión Cero” junto con la OIT, John Evans, Secretario General de la Comisión Sindical Consultiva ante la OCDE (TUAC) y Economista en Jefe de la CSI, indicó: “Los líderes del G7 han reconocido su responsabilidad a la hora de promover unas condiciones de trabajo decentes en los países en desarrollo. Desde hace ya tiempo estaba pendiente el pago de las indemnizaciones a los familiares y las víctimas del desastre del Rana Plaza, pero estos compromisos deberán utilizarse ahora para evitar vuelvan a producirse tragedias similares. Las promesas de la Cumbre han de traducirse en acción, tanto para el establecimiento del Fondo Visión Cero como para asegurar que las Directrices de la OCDE para las Empresas Multinacionales sean reforzadas.

El G7 está situando más alto el listón para garantizar que el proceso de reforzamiento de los mecanismos clave de las Directrices, el trabajo de los ‘Puntos Nacionales de Contacto’, constituya un proceso de implementación efectivo y de amplia base, que tenga consecuencias reales para todos aquellos que no respeten dichas Directrices”.

Junto con toda una serie de otras cuestiones, la Cumbre reconocería que la tarea de emprender una reforma financiera mundial aún está inacabada, y que las tasas de desempleo continúan siendo muy elevadas. Los compromisos en relación con un crecimiento fuerte e inclusivo, y la inversión particularmente en infraestructura, han sido muy bien acogidos por los sindicatos.

“Esta Cumbre del G7 ha logrado avances en torno a determinadas cuestiones cruciales. Pero deberán ampliarse para implicar a otros países, y traducirse en medidas concretas. Los Gobiernos tienen que volver a ganarse la confianza de la opinión pública respecto a su voluntad de poner freno a la codicia corporativa, hacer valer el Estado de derecho y situar a la economía mundial en la vía adecuada – una vía que beneficie a la población en general y no únicamente a los más ricos y poderosos”, concluyó Burrow.