Declaración de la CSI respecto a Malí

La CSI acoge con beneplácito los signos de que algunos elementos de la insurgencia extremista en Malí estén actualmente dispuestos a dialogar y rechacen la violencia.

La población del norte del país viene viviendo atemorizada desde que grupos terroristas, incluyendo algunos militantes extranjeros, tomaron el control de la zona hace algunos meses, lanzando una oleada de asesinatos, amputaciones y flagelaciones bajo un régimen de terror que ha tomado por blanco particularmente a las mujeres. La aparente división en el seno del movimiento ’Ansar Dine’ se produce tras la intervención militar francesa, acogida favorablemente por los sindicatos de Malí y otros grupos clave en el país.

La posibilidad de diálogo alimenta la esperanza de que pudiera llegarse a un fin negociado del conflicto; no obstante, esto no debe significar que la población quede sometida una vez más al violento control de grupos como Ansar Dine. Malí tiene una profunda necesidad de apoyo para establecer un Gobierno democrático y efectivo, y la comunidad internacional, incluyendo las Naciones Unidas y la Unión Africana, debe ayudar a que esto ocurra. Décadas de abandono del desarrollo económico y social en Malí tendrán que revertirse, el pueblo malí ha de asumir el control de su propio destino y prepararse para desarrollar su economía, crear empleo y hacer frente al enorme déficit en sanidad, educación, y otros servicios esenciales que permitirían a las familias y a las comunidades mirar hacia el futuro con confianza.

La CSI condena inequívocamente a aquellos, como la FSM, que bajo cualquier pretexto, se han puesto del lado de los terroristas en Malí instando a la comunidad internacional a volver la espalda al pueblo malí. La CSI continuará en estrecho contacto con sus afiliadas en Malí, a fin de obtener mayor información y orientación, conforme evoluciona la situación.