El programa del FMI para Argentina un año después o cómo apostar dos veces en el mismo enfoque fallido

Al cabo de un año de iniciado, ha quedado claro que el programa del FMI en Argentina no ha cumplido sus promesas de reparar la economía protegiendo a la vez a los más vulnerables. A pesar de la agravación de la economía, el enorme costo humano y un importante ajuste a la baja de las proyecciones de crecimiento, el FMI aplica de nuevo su mismo enfoque de austeridad y exige más recortes de gastos para cumplir los objetivos presupuestarios.

"Argentina se ha convertido en un ejemplo más de los programas del FMI que subestiman los efectos perjudiciales de la austeridad y el daño que estas políticas causan tanto a la economía como a los trabajadores y trabajadoras", comentó la Secretaria General de la CSI, Sharan Burrow.

Un análisis detallado del programa documenta la evolución de las proyecciones económicas durante el último año y muestra hasta qué punto el acuerdo inicial no fue capaz de predecir las consecuencias negativas de sus políticas. La economía argentina sigue en recesión, la inflación no ha sido controlada y la carga de la deuda del país ha aumentado significativamente.

La pobreza se ha disparado en el último año, la tasa que antes del acuerdo era del 27,3%, a finales de 2018 ascendía ya al 32%. Si bien el acuerdo contenía un piso de gasto vinculante para ciertos programas de asistencia social, el piso se estableció a un nivel inadecuado para proteger verdaderamente a los más vulnerables en medio de las dificultades. A pesar de este piso, en términos generales, el gasto destinado a la protección social se ha reducido de forma importante.

"La retórica del FMI sobre la importancia del gasto social y los Objetivos de Desarrollo Sostenible debe traducirse sustancialmente en la implementación de sus programas de préstamos, programas que en la actualidad continúan promoviendo las mismas políticas de austeridad perjudiciales del pasado", concluyó Sharan Burrow.

Apostar una vez más en un enfoque fallido: el programa del FMI para Argentina, un año después