Incendio en la guardería del centro comercial Villaggio en Qatar: la justicia se muestra esquiva con las víctimas

Un año después del trágico incendio del centro comercial Villaggio, que se cobró 19 vidas, las familias de las víctimas siguen esperando a que el sistema judicial catarí dicte sentencia.

Trece niños, cuatro profesores y dos bomberos perdieron la vida al no conseguir escapar de la guardería Gympanzee, ubicada dentro del centro comercial, cuando se declaró el incendio. Los niños que murieron eran de Canadá, Egipto, Francia, Corea, Nueva Zelanda, Sudáfrica, España y Estados Unidos.

El jeque Ali Bin Jasim Thani Al Thani, embajador de Qatar en la Unión Europea, Bélgica y Luxemburgo, y su esposa la señora Iman Hamad Abdulaziz Al Kawari se enfrentan a procesos penales en Qatar por la escandalosa falta de seguridad y protección contra incendios en la guardería de su propiedad. A pesar de las órdenes judiciales, el embajador Al Thani y la señora Al Kawari no han comparecido en las diversas vistas del juicio en Doha, lo cual ha provocado prolongados retrasos en el proceso.

Bernadette Ségol, la Secretaria General de la Confederación Europea de Sindicatos, ha escrito a la Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea para manifestarle su inquietud por el caso.

Debido a la laxitud de sus normativas y a sus escasos controles, Qatar tiene uno de los peores historiales de seguridad contra incendios de los países ricos; según las cifras oficiales, el 90% de los incendios siguen sin explicación.

Los cargos que se le imputan al jeque Al Thani y a la señora Al Kawari alegan que “por error, provocaron las muertes… por no tener en cuenta las leyes y normativas… por no suministrar los medios de seguridad contra incendios”. Asimismo, se les acusa de gestionar una guardería sin el consentimiento de las autoridades gubernamentales pertinentes y sin cumplir con las condiciones de seguridad y salud pública. Cinco personas más, incluidos directivos del centro comercial y un funcionario del Gobierno, también se enfrentan a procesos penales.

Las familias de las víctimas están muy disgustadas por los retrasos y la falta de información sobre el juicio a pesar de que el Gobierno de Qatar prometió realizar una investigación a fondo inmediatamente después de la tragedia.
Asimismo, debido al retraso del proceso penal, no se pueden presentar las demandas por daños y perjuicios pertinentes, fundamentales sobre todo para el bienestar de las familias de los profesores fallecidos que viven en Filipinas y Sudáfrica.

“Las familias de aquellos que desgraciadamente perdieron la vida se merecen algo mejor. Aunque nada puede devolverles a sus seres queridos, su sufrimiento se ha prolongado sin una buena razón. Qatar se está promocionando a sí mismo como un destino mundial y un actor clave en el ámbito mundial. Como tal, debe ser capaz de mostrar al mundo que tiene la voluntad de prevenir y evitar tragedias como esta.

La justicia aplazada es justicia denegada. La gente necesita garantías de que la ley es igual para todos. El Gobierno de Qatar debe asumir sus responsabilidades”, declaró Sharan Burrow, la Secretaria General de la CSI.

Entre los principales argumentos de la Fiscalía se encuentran los siguientes:

• Desde 2007, las autoridades cataríes sabían que los materiales inflamables ilegales que provocaron la rápida propagación del incendio seguían utilizándose en la construcción del centro comercial. Sin embargo, permitieron que este siguiera abierto y hasta la fecha no han confirmado que dichos materiales se hayan eliminado.

• Durante tres años, la guardería Gympanzee siguió estando ubicada en la primera planta del centro comercial, contraviniendo la normativa en materia de construcción.

• A la guardería le permitieron seguir funcionando aunque no contaba con los permisos ni las inspecciones de seguridad pertinentes.

• La segunda salida de emergencia de la guardería estaba cerrada desde el exterior. Si hubiera estado abierta las víctimas podrían haber escapado.

• El centro comercial Villaggio no contaba con rociadores ni procedimientos adecuados de evacuación o contra incendios. La ‘alarma contra incendios’ no alertó eficazmente del peligro a la gente dentro del centro comercial.

• En el centro comercial falló una bomba de diésel que debía suministrar agua a los bomberos, pues desde muchos meses antes del incendio los dueños del centro comercial no se habían ocupado de su mantenimiento ni de los controles pertinentes de acuerdo a la normativa.

• Cuando los bomberos finalmente consiguieron acceder a la guardería Gympanzee por el tejado, los que estaban dentro ya habían fallecido.