Impulsar la creación de empleos decentes en servicios públicos de calidad y en la economía de cuidados ayuda a mejorar la resiliencia de las sociedades frente a las crisis

¡Empleo, empleo, empleo! Esto es lo que necesita el mundo para superar los niveles sin precedentes de destrucción de empleo y la pérdida de medios de vida que ha ocasionado la pandemia. En 2020, la COVID-19 destruyó 250 millones de puestos de trabajo. Para recuperarnos de esta destrucción y desarrollar resiliencia será necesaria una gran creación de empleo en servicios esenciales de la economía de cuidados: salud, educación, cuidado infantil, atención de la tercera edad y asistencia a personas con discapacidad. Esto impulsará la economía y creará oportunidades de empleo decente en servicios que requieren mucha mano de obra y que recurren principalmente a trabajadores migrantes y mujeres.

La inversión en puestos de trabajo decentes y sostenibles en servicios públicos de calidad y en la economía de cuidados forma parte de la solución para recuperarnos de esta crisis y desarrollar la resiliencia necesaria para hacer frente a otras crisis en el futuro.