Chile cancela las cumbres del clima y de APEC y la población reclama que se ponga fin a la austeridad

El Gobierno de Chile ha anunciado que no acogerá dos importantes cumbres internacionales, al tener que hacer frente a crecientes presiones de las protestas contra la austeridad. Finalmente tuvo que ceder a las peticiones de cancelar la celebración en Chile de la cumbre comercial de APEC prevista en noviembre y la conferencia de la ONU sobre el clima (COP25) en diciembre, cuando la comunidad internacional respondió alarmada por la brutal represión de las protestas.

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“Su presidente puede suspender conferencias mundiales sobre comercio y medio ambiente, como las cumbres de APEC y la COP, previstas en las próximas semanas. Pero también debe suspender los ataques contra la población y la violencia perpetrada contra quienes se oponen a su autoridad. Y debe suspender las medidas de austeridad que están conduciendo al pueblo chileno a la desesperación. Cualquier país debe garantizar salarios mínimos vitales y pensiones con que poder vivir y jubilarse con dignidad”, declaró Sharan Burrow, Secretaria General de la CSI, en un mensaje de solidaridad al pueblo chileno.

Los sindicatos chilenos transmitieron al Gobierno un pliego con 10 demandas, incluyendo el establecimiento de salarios mínimos y pensiones vitales, una protección efectiva de los derechos fundamentales en el trabajo, y una reducción de la jornada de trabajo fijando un máximo de 40 horas semanales. Proponiendo soluciones que han demostrado combatir la desigualdad, los sindicatos instan al Gobierno a reforzar la negociación colectiva, construir un diálogo social efectivo y garantizar el derecho a la huelga.

“La decisión presidencial de cancelar la cumbre de la COP25 demuestra una vez más que la justicia social y la justicia climática están estrechamente relacionadas. El año pasado, el Gobierno de ultraderecha de Bolsonaro en Brasil dio marcha atrás en cuanto a su compromiso de acoger la COP, y ahora el presidente chileno Piñera ha tenido que cancelarla como resultado directo de la miseria y el descontento ocasionados por sus políticas regresivas. Otra ocasión más para que los Gobiernos actúen frente a la emergencia climática se ha perdido”, indicó Sharan Burrow.

Con el mayor nivel de desigualdad de todos los países de la OCDE, la actual movilización de la población es la más importante del país, aunque no sea la primera desde el final de la dictadura de Pinochet, ya que se registraron también grandes protestas en 2006, 2011 y 2013. Alumno modelo del FMI y del Banco Mundial, Chile ha puesto en manos privadas los recursos hídricos del país, y ha privatizado también otros servicios vitales como educación y sanidad, contribuyendo al empobrecimiento de millones de personas.

“Este modelo económico ha fallado a la gente trabajadora. La riqueza no puede beneficiar solo al sector empresarial y al uno por ciento de la población, dejando al resto en la miseria y la desesperación. (…) El llamado de los sindicatos y del pueblo chileno debe ser atendido. Los ojos del mundo seguirán puestos en Chile y la CSI estará siempre a su lado”, manifestó la Sra. Burrow.

Desde el estallido del descontento popular en toda América Latina – la región más desigual del mundo– la CSI ha venido apoyando a sus afiliadas en el continente, en su lucha contra las perniciosas políticas de austeridad impuestas por Gobiernos de derechas. Recientemente, los sindicatos argentinos fueron instrumentales en la derrota de Macri y la elección de Alberto Fernández para ocupar la presidencia.

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