Global economy Interviews

Entrevista en primer plano a Yannick Etienne (Batay Ouvriye - Haití)

En mayo de 2006, la Corporación Financiera Internacional tomó una decisión que (...)

Bruselas, 25 de junio 2007: En mayo de 2006, la Corporación Financiera Internacional (CFI, la rama del Banco Mundial encargada de los préstamos al sector privado) tomó una decisión que el movimiento sindical internacional saludó con satisfacción: incluir una cláusula en los contratos de préstamo vinculando la concesión de éstos al cumplimiento de las normas internacionales del trabajo. Un progreso social que se origina hasta cierto punto en Haití. En efecto, es allí donde la CFI, bajo la presión del movimiento sindical internacional y de los sindicatos dominicanos, impuso por primera vez esta norma a una empresa que violaba los derechos sindicales: CODEVI, una filial del consorcio Grupo M, un gigante de la industria textil en el Caribe que decidió establecerse en la primera zona franca de Haití. Luego, gracias a la perseverancia del sindicato haitiano Batay Ouvriye y a una nueva movilización internacional (sindicatos, campaña “Ropa Limpia”, etc.), firmó un convenio colectivo a finales de 2005. Balance y perspectivas con Yannick Etienne, coordinadora de Batay Ouvriye.

Casi año y medio después de la firma del convenio colectivo por SOKOWA, su afiliada, y la empresa dominicana CODEVI, administradora de la zona franca y filial de Grupo M, ¿considera que el acuerdo se cumple debidamente?

Queda mucho por hacer, especialmente en lo que se refiere a los salarios, cuestión que preocupa fundamentalmente a los trabajadores. Creímos que el salario mínimo semanal de 900 gourdes (alrededor de 25 dólares estadounidenses) era un primer paso, y que los aumentos salariales previstos en el convenio (primero el 15%, luego el 10% y finalmente el 5%) iban a beneficiar a todos los trabajadores. La dirección decidió lo contrario. Aumentó los bajos ingresos. Los que ganaban aproximadamente 400 gourdes ahora reciben unas cien gourdes más. ¡Para la dirección es como si el salario mínimo, que no ha aumentado desde la época de Aristide, representara el límite máximo que no es posible superar!
Es verdad que SOKOWA es mejor aceptado y que las relaciones son correctas con la dirección. Pero no se consulta al sindicato para las decisiones importantes. El mes pasado, se modificó el método de remuneración sin que se le informara. Habría podido estallar un conflicto social importante.
Las prestaciones sociales no se aplican como debe ser. Los primeros meses después del acuerdo, la CODEVI ofrecía una cesta de productos básicos a las futuras madres que tomaban su licencia de maternidad. Dejo de hacerlo sin dar explicaciones. La formación profesional del personal está en punto muerto. Sin embargo, es de esencial importancia dar a los trabajadores, en su mayoría jóvenes sin bagaje escolar, la oportunidad de proseguir su escolarización o de aprender un oficio.
En cambio, hay una buena noticia: próximamente se contará con un médico haitiano. El personal solamente podía consultar a un médico dominicano. Desde un punto de vista cultural, no era fácil. El sindicato había presentado esta reivindicación en el marco del convenio y acaba de ser aceptado por CODEVI. El médico firmó su contrato en mayo. El Estado haitiano se encargará de su remuneración. Espero que pueda desarrollar otras actividades, tales como un programa de lucha contra el VIH/SIDA. Es un reto muy importante en nuestro país y más aún en una ciudad fronteriza como Ouanaminthe.
En resumen, este convenio colectivo es una conquista social. Sin ella, el sindicato volvería a empezar de cero en cada negociación. Lo tenemos presente y, por tanto, depositamos muchas esperanzas en las próximas discusiones para renovar el convenio.

¿Cuál es el porcentaje de sindicalización en la CODEVI?

Cerca del 90% de los 1.500 trabajadores y trabajadoras están sindicalizados, pero el porcentaje es fluctuante. Los máximos se alcanzan en el momento de la asamblea general, cuando el sindicato hace campaña. El resto del tiempo, disminuye. Hay mucha rotación de personal, pero el sindicato está bien establecido. Los trabajadores saben que sin éste, las relaciones con la dirección dominicana serían mucho más difíciles.

Ha mencionado las diferencias culturales. En el momento de la creación de la zona franca, la población vivió como una afrenta la presencia de guardias de seguridad dominicanos sobre el suelo haitiano. ¿Cómo se desarrolla la cohabitación?

Se desarrolla mejor. La zona franca está pegada a la frontera, hay dos accesos y, por lo menos de nuestro lado, los guardias son haitianos. Pero la situación sigue siendo frágil. Hace unas semanas, el local donde se encontraban los trabajadores fue invadido por un gran número de guardias. Fue una forma de intimidación, porque la dirección debía anunciar numerosos despidos. No tiene derecho a actuar de este modo, el convenio colectivo prohíbe tales prácticas. Nunca antes había actuado así con motivo de otros despidos. Es una cuestión que nos plantea interrogantes.

¿Cuál es la causa de todos estos despidos?

Hay dos tipos de explicación. Por una parte, hay que saber que la mayoría de los trabajadores son muy jóvenes, entre 18 y 20 años, por lo general mujeres, esencialmente de origen campesino, que no han tenido tiempo de integrar las normas, los horarios y los ritmos que s preciso cumplir. Es su primer empleo de este tipo. A veces el último antes de que pase mucho tiempo. Los salarios son demasiado bajos. Algunos todavía trabajan la tierra, otros tienen pequeños comercios. También está el mercado de Dajabon (del lado dominicano), que es una importante fuente de ingresos. Todo ello los lleva a ausentarse y a ser despedidos. No obstante, hay muchos problemas que se originan en la mala organización del trabajo, en las diferencias culturales. Los mandos medios son casi totalmente dominicanos, lo que acarrea fricciones, incomprensiones y conflictos. Hay muchas decisiones arbitrarias, también acoso sexual, de manera muy manifiesta. Si las trabajadoras no conceden los favores que les piden los jefecillos, son despedidas. Además, basta que un dominicano indique por escrito que ya no quiere trabajar con una determinada persona para que ésta sea despedida. A veces estos despidos son generalizados y afectan a unos veinte trabajadores de un golpe.

El dossier sobre el Grupo M también permitió una interesante colaboración entre sindicalistas haitianos y dominicanos. ¿Continúa esta colaboración y el riesgo de traslado de las empresas dominicanas a Haití no la pone en peligro?

Intercambiamos mucha información y experiencias con el sindicato del Grupo M en Santiago. Todos esperaban que el acuerdo en la CODEVI sirviera de ejemplo. Sus militantes redactaron un proyecto de convenio colectivo. Lo presentaron, pero la dirección prefirió favorecer la creación de un sindicato amarillo. En cuanto al riesgo al que alude, existe, es verdad. Han cerrado empresas en la República Dominicana. Es posible que los empleadores esperaran la aprobación de la ley HOPE de los Estados Unidos (Ndlr: que concede a Haití un régimen de preferencias comerciales) para beneficiarse instalándose en Haití.

¿Los avances registrados en CODEVI tuvieron un efecto positivo en la región de Puerto Príncipe?

En 2006, hubo demasiados problemas de inseguridad en la capital. Las fábricas de confección funcionaban con muchas dificultades o estaban por cerrar. Los trabajadores estaban acorralados. Lo único que contaba para ellos era conservar su puesto o se les pagara todo lo que se les debía. No era el momento de hablarles de libertades sindicales, ni algo por el estilo. Naturalmente, esta conquista social fue comentada en la radio. En el sector industrial, la mayoría de los trabajadores estaban al corriente de este acuerdo. Afortunadamente, la situación ha mejorado un poco. Se habla de reconversión industrial. Así que claro, estamos decididos a compartir esta experiencia con otros lugares fuera de Ouanaminthe.

¿En qué van los proyectos de crear nuevas zonas francas?

Están previstas cuatro en la región de Puerto Príncipe. Las zonas francas de Drouillard y Taba, donde se están realizando obras de acondicionamiento, serán las primeras en abrirse. Según las autoridades, los inversores se amontonan por docenas para pedir información. ¡El gobierno insiste en las ventajas comparativas de Haití, es decir, sus bajos salarios! En la fiesta del 1 de Mayo, nuestra consigna fue conseguir el aumento del salario mínimo, pero nadie quiere oír hablar del asunto. Se nos pide que esperemos, se nos dice que es una etapa... Hay incluso empleadores que nos piden acallar nuestras reivindicaciones con el pretexto de que están negociando con inversores potenciales.

Volvamos al dossier sobre el “Grupo M", que a pesar de todo desembocó en una victoria sindical sin precedentes. Gracias a la movilización de sus militantes respaldados por sindicatos y ONG del mundo entero, la Corporación Financiera Internacional (CFI) integró las normas internacionales del trabajo (NIT) en sus condiciones de concesión de préstamos al sector privado. ¿Qué enseñanzas deja esta experiencia? ¿Qué necesita mejorarse?

El compromiso de las instituciones financieras internacionales sigue siendo muy teórico. Fue necesaria esta extraordinaria movilización para hacer avanzar la situación en Ouanaminthe. Se acepta nuestra presencia. ¡Está bien! Pero no basta. No hay un seguimiento eficaz por parte de la SFI. Cuando las relaciones entre el empleador y el sindicato se deterioran, la SFI debería implicarse más. Es necesario promover un espacio de diálogo SFI/ sindicato/ empleador, organizar encuentros periódicos. Eso hace falta en nuestro país. Tuvimos una sola discusión sobre la cuestión de los salarios con un representante de la SFI. Sin resultados, por el momento. La SFI impuso condiciones de concesión para el préstamo, debería garantizar que se respeten. ¿Con quién quejarse de que no se aplica el plan de compensación social para los campesinos expulsados de sus tierras para crear la zona franca? Y éste es sólo un ejemplo. En segundo lugar, me pregunto qué pasará después de reembolsar el préstamo. ¿El empleador no va a sentirse desligado de su compromiso de respetar las NIT? ¿Los sindicatos serán bastante fuertes?
En tercer lugar, no cabe duda que es necesario dar a los sindicatos los medios para hacer su trabajo. La solidaridad internacional también debe promover la formación sindical. La CSI tiene que desempeñar un papel importante en este sentido.

Entrevista realizada por Jacky Delorme


La CSI, fundada el 1 de noviembre de 2006, representa a 168 millones de trabajadores de 153 países y territorios y cuenta con 304 afiliadas nacionales.

Para mayor información, favor de ponerse en contacto con la Oficina de Prensa de la CSI a los teléfonos: +32 2 224 0204 ó +32 476 621 018.